Esencialismo capítulo 1: El Esencialista

Esencialismo capítulo 1: El Esencialista

Después de la introducción, comenzamos en esta entrada el análisis del libro Esencialismo de Greg McKeown, y lo hacemos por el capítulo 1: El Esencialista.

En este primer capítulo, el autor nos dibuja el cuadro completo a modo de resumen introductorio, para ir luego a lo largo del libro entrando en mayor detalle sobre todos los términos y procesos que describe aquí. 

Comienza con un ejemplo muy representativo, una breve historia ganadora, porque Greg sabe perfectamente que quien sea que esté leyendo su libro no va a quedarse indiferente ante la historia de Sam Elliot. ¿Y quién es Sam? Pues Sam es un ejecutivo con quien seguro que te identificarás de un modo u otro.

¿A quién no le gusta decir «Sí»? Sí a nuevos proyectos, sí a las peticiones de tus compañeros/as… el problema es que cada «Sí» trae consigo un «No» a alguna otra cosa. Sam tuvo que aprender esto del peor modo. Demasiados sies que trajeron como consecuencia un radical descenso en la calidad de su trabajo, y que convirtieron al estrés en una constante en su vida. Al momento de tocar fondo, un mentor le recomienda que reserve sus síes para aquellos temas esenciales y que decline sin miedo todo lo demás. Y Sam llevó este consejo a la práctica. Comenzó a corresponder con noes a todo aquello que no le aportaba, a reuniones innecesarias o a largas cadenas de correos electrónicos que realmente no eran de su competencia e interés. Y el mundo no se desmoronó. A medida que el tiempo pasaba, cada vez era más y más exigente con las cosas que dejaba entrar en su vida. Comenzó a descansar, comenzó a dedicar tiempo a su familia y comenzó a trabajar sobre aquellos aspectos donde su nivel de contribución era más alto, generando mejores resultados. Este consejo y su puesta en práctica le llevó a resurgir de sus cenizas y llegar a alcanzar su mejor momento, tanto a título personal como profesional.

¿Te identificas con ese Sam que se dejó arrastrar por la complacencia? ¿Te falta tiempo para hacer todo aquello con lo que te comprometes? ¿Te comprometes sin haber pensado, realmente, si debes hacerlo? ¿Sientes que entregas tu día a labores menores que aportan poco o ningún valor? ¿Te sientes frustrado/a?

La solución que Greg McKeown te propone es seguir el camino del esencialista.

¿Y qué es exáctamente el esencialismo en palabras del autor? Pues según Greg, el camino del esencialista se centra en la búsqueda disciplinada del «menos pero mejor». En sus propias palabras, “Significa buscarlo [el «menos pero mejor»] de manera disciplinada. El camino del esencialista no consiste en hacer propósitos de Año Nuevo, de decir no con más frecuencia, de limpiar tu bandeja de entrada, ni de dominar alguna nueva estrategia de administración del tiempo. Consiste en hacer una pausa constantemente para preguntarte: «¿Estoy invirtiendo en las actividades adecuadas?»”. El esencialismo no consiste en hacer más cosas, consiste en hacer las cosas adecuadas.

En contraposición, en este capítulo introductorio el autor también nos habla del camino opuesto, el camino del no esencialista. Para ayudarnos a ver más claramente las diferencias, inicia esta parte con un ejemplo autobiográfico en que nos relata cómo habiendo su esposa dado a luz apenas unas horas antes y con su bebé recién nacido, abandonó el hospital para acudir a una reunión con un cliente. Una experiencia que le marcó, no solo por haber tomado una decisión incorrecta tal como reconoce, sino porque pudo incluso notar en la reacción de su cliente que ni siquiera él mismo se encontraba cómodo ante tal situación. De aquella experiencia, cuenta Greg que extrajo una valiosa lección:

Si no estableces las prioridades en tu vida, alguien lo hará por tí.

Desde ese momento, comenzó a sentir curiosidad y a investigar el porqué de que personas inteligentes y exitosas se vean llegar a los límites, consumidas y abrumadas por querer abarcarlo todo. Identificó además cuatro fases a las que denominó «la paradoja del éxito», en que la búsqueda del éxito puede convertirse en un catalizador del fracaso. Dichas fases pasan por, primeramente, obtener algún tipo de éxito que generará una buena reputación. A causa de ella, los demás acudirán a nosotros en busca de ayuda, que brindaremos haciendo que se nos presenten cada vez más opciones y oportunidades. Esa creciente oferta (y nuestro compromiso con ella) hace que nuestros esfuerzos se diluyan, y nos dispersemos cada vez más. Finalmente, vernos abrumados reduce la calidad de todo aquello que hacemos, nos distrae de nuestro nivel de contribución más alto, y hace que perdamos el foco en nuestro propósito.

Se trata de «la búsqueda indisciplinada de más», opuesta a «la búsqueda disciplinada de menos» que el esencialismo propone.

¿Porqué nos ocurre esto? Según el autor, hay varios motivos que constantemente tratan de alejarnos del camino del esencialista; el incremento exponencial de decisiones que diariamente debemos abordar, una fuerte (y creciente) presión social sobre las decisiones que tomamos, o la errada percepción de que somos capaces de «hacerlo todo» o «tenerlo todo». Como antídoto a estos males, nos recuerda por medio también de algún ejemplo que llegará un día en que nos arrepentiremos de haber vivido la vida que otros esperaban para nosotros, sin haber sido fieles a nosotros/as mismos/as.

Greg McKeown nos propone que sigamos un flujo por medio del cual llegaremos a pensar y actuar como verdaderos esencialistas. Para ello, sugiere que definamos lo esencial en nuestras vidas, que exploremos y evaluemos para separar las muchas cosas triviales de las pocas vitales, que eliminemos todas esas cosas triviales de nuestras vidas, y que centremos nuestros esfuerzos en eliminar obstáculos para que la ejecución se lleve a cabo sin fricción.

Como última parte y cierre de este capítulo, el autor se ha reservado una llamada a la acción, una buena cantidad de preguntas que ponen de manifiesto que realmente vivimos inmersos/as en trivialidades que agotan nuestra capacidad para avanzar hacia aquello que realmente nos importa.

Con esto llegamos al final del capítulo, una muestra de lo que nos reservan los siguientes.

¿Qué impresión te llevas de este adelanto? Sin entrar en demasiado detalle y al margen de algún que otro excelente consejo (como el nunca suficientemente reivindicado decir «No» por defecto), el esencialismo tal como su autor lo describe se centra en «la búsqueda disciplinada de menos pero mejor». «Hacer con propósito», se lee últimamente. Descubrir, clarificar, concretar, afianzar, o ser capaz de plasmar por escrito ese propósito para luego poder evaluar en qué medida lo que hacemos cada día nos acerca o nos aleja del mismo es un paso de gigantes que nos ayudará mucho a tomar las decisiones adecuadas con convicción. Es un ejercicio de autoconocimiento muy gratificante. Veremos lo que nos reserva Greg para los próximos capítulos.

4 respuestas a “Esencialismo capítulo 1: El Esencialista”

  1. Raúl dice:

    Gracias por aportar Sergio!!! Deseando ya el segundo capítulo.

  2. […] la introducción del capítulo 1, nos adentramos en la primera parte del libro cuyo principal objetivo es ayudarnos a definir qué […]

  3. […] con la serie sobre el libro “Esencialismo” de Greg McKeown. Tras los capítulos 1, 2, y 3, esta semana analizamos el 4. Este capítulo nos aporta la última pieza del puzzle en […]

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