Esencialismo capítulo 8: Duerme

Esencialismo capítulo 8: Duerme

Continuamos analizando la segunda parte del libro Esencialismo de Greg McKeown, esa parte cuyo objetivo es ayudarnos a explorar y distinguir las pocas cosas vitales de las muchas triviales, y lo hacemos a través del capítulo 8: Duerme.

Greg inicia este capítulo sumergiéndonos en la historia de Geoff, una persona jóven —36 años— y en la cima de su exitosa carrera: cofundador de un fondo de inversión de gran impacto, director ejecutivo de una empresa global de microcréditos, nombrado empresario “Ernst and Young” del año y líder joven global del Foro Económico Mundial. Como ves, un currículo impresionante.

Geoff comenzó a sufrir los síntomas físicos que se manifiestan ante ataques de ansiedad, primero por las noches, luego ocasionalmente durante el día, y finalmente con gran frecuencia independientemente del momento de día o noche que se tratase. Era una persona muy ocupada, por lo que dormir pocas horas formaba parte de su rutina. Además, Geoff viajaba mucho y se movía entre diferentes husos horarios, lo cual era una contribución más a mermar su tiempo y calidad de sueño. 

Consecuencia de ello, la calidad de su trabajo fue degradándose, llegando al extremo de hacerle acatar las prescripciones médicas y alejarse de todo con el objetivo de descansar durante un plazo de dos años, dedicando todo este tiempo a su proceso de regeneración y recuperación. Dos años y medio después, cuando durante la celebración de un evento de Líderes Jóvenes Globales del Foro Económico Mundial le animaron a compartir con un grupo de 200 exitosos colegas qué había aprendido de aquella experiencia, dijo: “He pagado un precio muy alto para aprender una lección simple, esencial. Proteger los activos”.

El mejor activo que tenemos para hacer una contribución al mundo es nosotros mismos. — Greg McKeown

Si no invertimos lo suficiente en nosotros mismos, en nuestras mentes, cuerpos y espíritus, dañamos la herramienta misma que necesitamos para hacer nuestra mayor contribución. Y uno de los modos más comunes en que las personas —en especial, la ambiciosa y exitosa— daña este activo es a través de la falta de sueño.

Está en nuestra cultura el pensamiento de que dormir menos para hacer más cosas es lo que hace la gente productiva y la gente exitosa. Al lado opuesto, dormir es de vagos. Sin embargo, para una personalidad de tipo A esforzarse al máximo no es lo difícil. El propio Geoff describe muy bien qué es lo realmente difícil en estas palabras: “Si crees que eres tan duro que puedes hacerlo todo, te propongo un desafío. Si en realidad quieres hacer algo duro, rechaza una oportunidad para tomar una siesta”.

El propio autor nos relata cómo a lo largo de  su vida ha pasado por diferentes fases —intentó dormir 20 minutos cada 4 horas, o no dormir una noche a la semana— hasta que llegó a darse cuenta de que en realidad el sueño es el motor de un desempeño excelente.

El no esencialista ve el sueño como una carga, algo que resta tiempo de productividad, símbolo de holgazanería y algo reservado a fracasados. El esencialista al contrario, comprende que dormir es una prioridad, algo que nos permite después emplear nuestro tiempo a los niveles más altos de contribución mental, algo que dispara nuestra creatividad y que está asociado a las personas de alto rendimiento.

Todas las noches, cuando me acuesto, muero. Y, a la mañana siguiente, cuando despierto, vuelvo a nacer. — Mahatma Gandhi

Aunque dormir a menudo se asocia con darle descanso físico a nuestro cuerpo, investigaciones recientes demuestran que el sueño en realidad tiene que ver con nuestro cerebro. Diferentes estudios científicos proporcionan evidencias de que una noche completa de sueño puede aumentar el poder de nuestro cerebro y mejorar nuestra capacidad para resolver problemas. De hecho, la ciencia demuestra que incluso una siesta puede incrementar nuestra creatividad.

Mientras dormimos, nuestro cerebro trabaja para descodificar y la información. En consecuencia, cuando despertamos nuestro cerebro puede haber hecho nuevas conexiones neuronales, ampliando así el rango de soluciones para los problemas. Dormir es lo que nos permite funcionar en nuestro nivel de contribución más alto, de tal modo que podemos lograr más en menos tiempo.

En esta segunda sección del libro hablamos sobre cómo explorar y evaluar opciones para distinguir las pocas cosas esenciales de las muchas triviales. Por definición, se trata de un proceso que consiste en priorizar. Implica el desafío de filtrar entre todo lo que a priori parece importante para eliminar la mucha paja y quedarnos con lo realmente excepcional.

El problema de la falta de sueño es que pone en riesgo nuestra capacidad de distinguir la diferencia, y por tanto afecta a nuestra capacidad de tomar buenas decisiones y hacer buenas elecciones, de establecer las prioridades adecuadas. Dormir mejorará tu capacidad de hacer conexiones para hacer menos pero mejor. La prioridad: proteger nuestra capacidad de priorizar.

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